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002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

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002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Merlin el Vie Feb 17, 2012 3:20 pm

Me desperté sobresaltado, no tenía ni la mínima idea de que hora era, y de donde estaba. Entorné los ojos y me di cuenta de que me encontraba en mi habitación y que con los brazos como jarra estaba Gaius –Dime por favor que es de noche- Le dije con tono de imploración, realmente quería dormir una hora o dos o toda la vida. Mi cuerpo se encontraba agarrotado, ¿Quién era el que le llevaba la armadura, el escudo, la espada, las botas, la lanza, etc? Claro, el sirviente, o sea yo. Si le decía aquello a Gaius me iba a decir algo que tenía razón, yo era el sirviente del príncipe y como tal tenía que hacerme cargo de mis responsabilidades. Realmente no me molestaba si me daba una semana libre, algo imposible –Arriba muchacho, ya está el desayuno y además el príncipe Arthur te estaba buscando- Tapé mi cara con al almohadón mientras escuchaba las palabras de Gaius, agradecía que este me acogiera en su casa cuando mi madre se lo pidió y hasta el día de la fecha, yo no sabía moverme solo sin él –Por favor que alguien me asesine- Murmuré molesto porque me tenía que levantar, quizá mis piernas no se movieran con la agilidad que solían serlo ¿Por qué? Porque no las sentía, estaban todas agarrotadas, quizá le pediría a Gaius que me preparará un ungüento para calmar el dolor –Nadie va a asesinarte, Merlín. Sabes que tienes que cuidar del príncipe. Vamos, levántate- Y sentí como la sábana se deslizaba, dejándome con la ropa de dormir –Ya voy- Hice un ademán con la mano, mientras escuchaba como Gaius se marchaba murmurando palabras que no alcancé a escuchar.

Viendo que no tenía más posibilidades que levantarme, me lavé la cara, los dientes y bajé a encontrarme con el médico que estaba sirviéndome un cuenco con avena –Gracias- Murmuré mientras me sentaba ya hundiendo la cuchara en aquella maza gris, quizá el aspecto no era muy alentador pero al menos tenía un buen sabor –Cuando termines con Arthur quiero que me busques en el bosque una hierba para realizar la poción para uno de los caballeros que tiene un desgarro en el hombro- Asentí con la cabeza mientras engullía como un muerto de hambre mi desayuno, de todas formas escuchaba a medias las palabras de este porque mi cabeza estaba más allá de lo que podía prestar atención. La flor que le había dado a Guinevere se había distorsionado y ahora ella creía que yo estaba enamorado de Morgana ¿Cómo hacerle entender que no era de esa forma, que la flor era más bien para ella pero simplemente para que se sintiera feliz? Era hablar con una pared porque cuando a Gwen se le ponía algo en la cabeza era muy difícil de sacarle de esos pensamientos -¡Merlín!- El grito de Gaius me sacó de inmediato de mis pensamientos, derramando la avena que tenía en la cuchara -¿Me estás prestando atención?- Asentí con la cabeza y este no perdió tiempo en preguntarme que era lo que me acababa de decir –Que tengo que ir a la habitación de Arthur- Y tras decir esto, me fui de ahí, llevándome conmigo el plato de avena.

Me di cuenta de esa acción cuando abrí la puerta de los aposentos de Arthur –Su desayuno- Dije con rapidez dándole mi cuenco, seguía con hambre puedo luego iría a la cocina para robarme algo de pan -¿Qué tal ha dormido?- Le pregunte mientras me acercaba a su ropero y sacaba las prendas que usaría aquel día –Ya se acerca el torneo ¿Está emocionado?- Esperaba que el príncipe se hubiera levantado con el pie derecho y no con el izquierdo. Saqué una camisa azul marino, el saco rojo que usaba la mayor parte del tiempo, y unos pantalones –Yo creo que está vez le será difícil ganar porque he visto como todos los caballeros se han estado preparando. He visto algunos que hasta han hecho un muñeco de paja de usted, era parecido, no sólo por su cabello, si no porque tenía cabeza de zapallo- Me reí por lo bajo, eso me iba a llevar a que él me golpeara. Me acerqué a donde estaban las botas y se las acerque –Me han contado que llego una princesa nueva al castillo. Me comentan que es muy bella ¿Ya la conoce? ¿Es bella como suelen decirlo?- Seguía hablando como una cotorra.

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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Arthur Pendragon el Vie Feb 17, 2012 7:52 pm

Le había despertado el ruido de unos golpes contra la puerta, no exactamente como si alguien quisiera pedir permiso para pasar, sino más bien como si pretendieran precisamente que se levantara, y dejase ya de dormir. Eso descartaba que fuera su padre, por ejemplo, pues éste habría pasado sin más miramientos. Fuera quien fuese, Arturo decidió que podía esperar. Pero los golpes seguían. Al principio los ignoró, y se puso la almohada sobre la cara, para ahogar los sonidos. Pero esto no sirvió de mucho, y viendo que ya le habían sacado de su confortable sueño, salió de entre las sábanas y fue, descalzo, a abrir la puerta. Ni siquiera se molestó en ponerse algo para taparse el pecho; tan sólo llevaba los pantalones con los que había dormido.

Cuando asomó la cabeza al pasillo, un soldado se preparaba para llamar otra vez, y se puso blanco al verle. Era joven; tal vez de su misma edad o quizá con unos años menos. No parecía recordar cómo se hablaba, así que Arturo le ayudó.

- ¿Quién sois y qué queréis?

No se expresó de la mejor forma, pero acababa de ser despertado y su buen humor brillaba por su ausencia en esos momentos. Se dio cuenta que con su tono sólo había agravado el nerviosismo del muchacho. En realidad Arturo le había dado un tratamiento mayor que el que merecía, pues el príncipe podía tutear a alguien de su rango sin que resultara extraño.

- Los… los caballeros le esperan, sire.

Arturo frunció el ceño.

- No los he convocado.

El chico tragó saliva antes de responder.

- Pero se acerca el torneo y ellos…

- Que esperen – dijo Arturo con cierta brusquedad, y cerró la puerta. Siempre pasaba lo mismo: cuando se acercaba un torneo o cualquier acto público de exhibición, todo querían entrenar para demostrar su valía. Arturo hacía tiempo que había renunciado a hacerles entender que un verdadero caballero debía mantenerse entrenado siempre. Esto sólo lo hacían los más inexpertos, por supuesto, pero Arturo consideró oportuno hacerles entender desde bien pronto que no podían disponer de él a placer para que les ayudara a mejorar su técnica. Y mucho menos cuando no se trataba de hacer frente a ningún peligro, sino de quedar bien ante el pueblo.

Normalmente, él o su padre decidían cuándo se entrenaba, y no estaba dispuesto a cambiar esa costumbre por un par de jóvenes caballeros con más entusiasmo que talento. De todas formas, terminaría por ir, como todos los días, pero más adelante. Los entrenamientos empezaban cuando él lo decía. Apenas había salido el sol aun.

Se sentó en la cama, y se sintió un poco idiota. Como era evidente que ya no iba a poder dormir, y que tampoco debía demorarse mucho más, era momento de vestirse y del resto de rituales matutinos. Pero, como siempre, Merlín no estaba cuando se le necesitaba. Gritó su nombre haber si aparecía, pero nada.

Seguro que está durmiendo todavía. Sirviente perezoso.

Mandó que lo llamaran, y mientras tanto trató de vestirse él. Pero no sabía qué había hecho Merlín con su ropa. Trató de hacer memoria, pero no se le ocurrió que la ropa seguiría en el ropero… esperaba encontrarla en la silla de la misma forma que encontraba todo lo que necesitaba. Finalmente, su sirviente hizo el favor de aparecer, con un tazón en la mano. Eran avena.

- ¿Qué clase de desayuno es éste? – protestó. - ¿Y el queso? ¿Y la carne? Necesito comer, Merlín. No pretendas matarme de hambre.

Prestó mucha atención a los movimientos del sirviente. Sacó su ropa habitual del ropero, y Arturo lo archivó en la mente, aunque para la próxima vez se le volvería a olvidar. Bueno, para algo le tenía a él ¿no? Cogió la camisa y se la puso, dejando remetida en el pantalón la parte de atrás. Era cómico que supiera hacer miles de movimientos con la espada, y hasta la más mínima tarea cotidiana se le escapase.

- Tu fe en mí es conmovedora – dijo en tono sarcástico. Iba a tirarle una bota, pero aun no las tenía a mano. Se limitó a asesinarle con los ojos mientras se las traía, y dudó si arrojársela entonces. Finalmente, se calzó y se preparó para el habitual parlancheo de Merlín, que no callaría ni aunque le metiera la cabeza en un barreño con agua.

Su último comentario le dejó congelado. En seguida pensó Lady Kendra. Casi la había olvidado.

- No deberías fijarte en eso. Su padre te sacaría los ojos si se enterase. Lady Kendra es una invitada, es una noble, y no deberías decir esas cosas. Está fuera de tu alcance, Merlín.

Diablos, sí, era hermosa. Era imposible no notarlo. Pero eso sólo lo complicaba todo más.
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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Merlin el Sáb Feb 18, 2012 12:42 am

Volví la mirada a mi ex desayuno. No se veía tan mal y aunque nosotros no teníamos el dinero y la comida que podía tener el rey comíamos bastante bien y se podría decir que la avena era nutritiva, al menos eso era lo que solía decirme mi madre y cuando no sentía deseos de comer eso, Gaius, así siempre terminaban por convencerme –No es tan malo- Me lleve una cuchara más a la boca y termine por comérmelo todo -¿No quería, cierto?- Pregunte, mientras dejaba el cuenco otra vez sobre la mesa. Le tendría que traer el verdadero desayuno si no quería morir, porque un príncipe hambriento era peor que cien dragones en huelga de hambre –Era una broma- Le dije de pronto mientras mi estómago se sentía realmente feliz porque había comido –Ahora, sire, le traeré su desayuno. Tengo dos manos y soy una sola persona ¿Cómo pretende que haga todo? Yo creo que debería tener un ayudante, porque ser su sirviente trae mucho trabajo y me canso- Comencé a parlotear para que se levantará contento, aunque con la charla que le estaba dando en aquellos momentos no lo iba a ser muy feliz –Estaba pensando en Alghra, parece simpático- Asentí con la cabeza, no necesitaba un ayudante, aunque si realmente Arthur estaba dispuesto a ponerme uno (Dudaba que estuviera realmente de acuerdo), entonces no me negaría, pero si tenía a alguien que me estuviera persiguiendo las veinticuatro horas del día, eso me decía que iba a ser imposible usar mi magia y el destino, tanto de Albión como el de Arthur se vería un poco complicado –Ahora que lo pienso- Mencioné mientras llenaba una aljofaina con agua para que el príncipe se lavará la cara –Mejor no, puedo solo- Asentí con la cabeza satisfecho de mi decisión.

Le sonreí, no era que pretendiera que perdiera el torneo, porque esos no eran mis deseos. Yo quería que Arthur ganará el torneo, aunque si no lo ganaba le bajaría un poco el ego que en cualquier momento lo aplastaría como una piedra enorme –Quiero decir que, ganará de todas formas el torneo, pero que le será mucho más divertido porque tendrá caballeros muy capaces para luchar- Realmente esperaba que comprendiera lo que le quería decir, aunque había visto como los mismos caballeros de la corte de Camelot estaban entrenando muy devotamente con la idea fija de convertirse, de una buena vez, en el campeón de aquel reino -¿Cuántas copas ya tiene? Creo que bastante, gracias al cielo jamás me las hizo limpiarlas- Y en cuanto dije aquello, quise que me cocieran la boca, le acababa de dar una buena idea para un castigo -¿Sabe? Pensándolo mejor, creo que si quiero ese ayudante- Le dije mientras ladeaba la cabeza y asentía para mí mismo con la cabeza.

Enmarqué una ceja y me quede perplejo ¿Quién era Lady Kendra?, una nueva princesa al parecer, pero yo hablaba de otra –No, yo hablaba de otra princesa- Le dije con lentitud en mis palabras. Pero se me cruzó una mirada pícara –Pero ¿Quién es Lady Kendra, my lord?- Pregunte mientras me acercaba a donde se encontraba él mientras le hacia señas de que ya estaba el agua preparada para que se lavará la cara. No me había gustado mucho el comentario que había hecho, aunque tenía razón, era improbable que una noble se fijará en un sirviente como yo, así que mejor no discutir –De todas formas no estoy interesado en las nobles- Le dije encogiéndome de hombros, aunque Lady Deirdre no era una mujer fea y parecía muy simpática. Meneé la cabeza, porque aún permanecía en mis pensamientos Freya. Preferí dejar el tema ahí, no me gustaba hablar de mi vida sentimental, aunque la de él si me interesaba -¿Es bonita Lady Kendra? ¿Cómo es ella, sire?- Pregunte mientras buscaba algo para que se limpiara la cara y mientras lo hacía, sentí que mis pies se enredaban y mi cuerpo daba de lleno al suelo –Aquí está la toalla- Dije mientras me levantaba del suelo y se la acercaba, qué torpe era, tenía que prestar más atención, si es que no quería permanecer en el suelo.

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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Arthur Pendragon el Sáb Feb 18, 2012 9:31 am

Con todo el descaro, Merlín empezó a comerse lo que tan elogiosamente había llamado desayuno. Iba a protestar, cuando el sirviente le aseguró que le traería algo más sustancioso. Le tomó la palabra, pero antes de que pudiera amenazarle convenientemente, Merlín empezó a despotricar sobre lo duro que era su trabajo. Arturo rodó los ojos. No era para tanto. Enseguida se contradijo así mismo, negando su petición, quizá por temor a que Arturo se lo tomara a mal.

- Eres demasiado vago – replicó el príncipe, mientras se colocaba el cinturón. Había aprendido a no seguir a Merlin con la mirada, o acababa por marearse. – No puedo tener dos sirvientes personales – ni su padre los tenía. Era sobretodo una cuestión de seguridad: no podía entrar todo el mundo a los aposentos del rey o del príncipe. Salvo en casos muy puntuales, un único sirviente, de confianza, atendía a la realeza. – Además, no hay nadie disponible. Y Alghra va a hacer de escudero durante el torneo. La mayoría de sirvientes, a decir verdad, van a tener esa función. Tú también: pero alégrate, no te pondrán con otro caballero. Estarás conmigo.

Lo dijo en tono burlón, sabiendo que la noticia no le alegraría especialmente. Significaba más trabajo para él.

¿Caballeros capaces? Los de Camelot también lo eran… aunque sospechaba que a veces le dejaban ganar. Sí. Merlín tenía razón: ese torneo iba a ser más divertido. El príncipe sonrió, y ensanchó la sonrisa ante la involuntaria sugerencia de Merlín.

- Mira, tienes razón. Hoy puedes ocuparte de eso. Tal vez tenga que enseñar los trofeos a alguno de los caballeros extranjeros.

Se puso un chaleco, barajando la posibilidad de no ponerse la armadura. No siempre iba a entrenar con ella, aunque era lo más conveniente. Ya no le molestaba su peso, después de tantos años, pero le daba menor libertad de movimientos, y le hacía sentir oprimido. En esto pensaba, cuando Merlín volvió a hablar. De haber estado comiendo, se habría atragantado.

¿Otra princesa? Y encima, él había nombrado a….Genial, había abierto una ventana para la curiosidad de Merlín, y ahora no sabía como cerrarla. ¿Por qué tenía un sirviente tan metiche, y tan irremediablemente observador, para lo que le interesaba? Estaba seguro de que no iba a dejar el tema tan fácilmente. Por si acaso, no respondió. Se acercó al recipiente con el agua, y comenzó a lavarse. Después buscó algo para secarse, mientras suspiraba, resignado ante la insistencia de Merlín.

- Sí, es bonita. Pero no… - se interrumpió, al ver que Merlín, como era habitual, tenía una de sus frecuentes conversaciones con el suelo. Le cogió la toalla y se secó - ¿Aun no aprendiste a caminar? - se burló, aliviado de todas maneras por tener una excusa para cambiar de tema - Tu esposa deberá ser curandera, porque si no, no ganaréis para tus desastres. Por cierto, si no estás interesado en nobles, ¿en quién estás interesado? ¿Te has fijado ya en alguien lo suficientemente ingenua como para aguantarte?

Por alguna razón, no sabía nada de la vida sentimental de Merlín. Normalmente tampoco preguntaba, pero en aquella ocasión le interesaba despejar la atención de él mismo, así que estaba dispuesto a insistir hasta sacarle algo.
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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Merlin el Dom Feb 19, 2012 4:00 pm

-¿Por qué no puedes tener dos sirvientes? Eres el príncipe- Estaba siendo caprichoso, en realidad nunca había sido así porque jamás tuve la posibilidad de hacerlo. En Ealdor no teníamos muchas cosas y siempre viví lo más feliz que pude, a pesar de que siempre me sentí fuera de lugar debido a mis poderes, fui demasiado feliz y se lo agradecía a mi madre –Cualquiera quisiera ser sirviente de Arthur Pendragon, cualquiera menos yo. Pero vamos al caso que si en algún momento usted, sire, me echa ¿Quién lo va a salvar?- No tenía pensado en irme del lado de Arthur, no sólo porque tenía que cumplir con mi misión, si no porque además a estaba cómodo y después de todo el príncipe no era tan malo, tenía sus momentos pero realmente comenzaba a pensar de que poco a poco algunas actitudes bastante molestas se estaban disipando a medida que él crecía. Rodeé los ojos y meneé la cabeza, me había olvidado por completo que los sirvientes teníamos que hacer todo ese trabajo, más arreglar las lanzas, afilar las espadas, arreglar las armaduras abolladas –Adiós hermosas horas de dormir- Dije mientras murmuraba por lo bajo, teniendo a el príncipe compitiendo en aquellos torneos, eso quería decir que más trabajo para los sirvientes –No sabe la alegría que me acaba de dar, sire, con que seré su sirviente. Aunque…- Fruncí el ceño y lo miré entrecerrando los ojos -¿No es el trabajo que hago todos los días?- Pregunté mientras sonreía. De a poco me iba a acostumbrando a todas las tareas que este me mandaba a hacer, que no eran apocas.

-Es broma ¿verdad? Me refiero a lo de los trofeos- Comenté mientras abría los ojos de par en par, no sólo me tenía que ocupar de los quehaceres de un príncipe, si no también me tenía que ocupar de buscarle las hierbas a Gaius, era demasiado trabajo para alguien como yo, está bien, sé que soy capaz de hacer todo pero también me tenía que ocupar de mi destino ¡Necesito un día encerrado en las mazmorras! De esa forma nadie me molestaría por un día entero, aunque conociendo a veces mi mala suerte, ese día que tuviera libre, no sólo se infiltra una bruja para matar a Arthur, si no que un monstruo gigante se lo está por comer.
¿Por qué se había quedado con la mitad de las palabras? No se lo iba a dejar pasar, a menos mi curiosidad sentía la necesidad de hacerlo. Lo más probable fuera que él me hiciera notar que era demasiado curioso y, agradecía, que no estuviera el tazón con frutas porque una manzana se vería en mi boca –Ya le he dicho, sire, que no son mis pies, es que el suelo está desnivelado- Me encogí de hombros, era mentira, creo que no sabía manejar muy bien mis pasos, aunque admitía que a veces me olvidaba como se movía uno para que las piernas funcionaran correctamente –Tengo que ponerme a arreglar el suelo, sire, porque si yo me caigo, imagínese usted- Meneé la cabeza fingiendo angustia.

Me quede con la boca abierta, literalmente, era la primera vez que Arthur se interesaba por mi vida amorosa. Rápidamente me puse a acomodarle la cama. No podía contarle lo de Freya porque entonces abriría en él una puerta a mis sentimientos y a mis secretos –No, no me he fijado en nadie- Mentí, porque también me acordaba de cuando sentí una atracción hacia Nimueh. Lamentablemente tenía una mala suerte con los amores –Pero me gustan las mujeres con el cabello oscuro- Esperaba que este no fuera como Gwen que pensó que yo estaba enamorado de Morgana y que ahora me presionaba para que le dijera a su ama que la amaba NUNCA! –Ahora que lo recuerdo, no ha terminado de hablar, sire- Le dedique una mirada pícara –Recuerdo que dijo algo como “Si es bonita, pero no…” ¿No qué? ¿Tiene mal aliento? Bueno no creo que se sienta tanto cuando este usted cerca- Lo notaba preocupado ¿Por qué? Quizá ese era un motivo por el cual yo lo llenaba de bromas y me comportaba con insolencia –La que me han dicho que es hermosa es Lady Anna, todavía no la conocí, es un misterio para todos ¿Sera tan bonita como dicen? Hay mujeres hermosas en el reino- Asentí con la cabeza, pero nadie tan hermosa como mi Freya.

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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Arthur Pendragon el Dom Feb 19, 2012 5:34 pm

- Sí, soy el príncipe, pero tu sabes mejor que nadie que no por eso puedo hacer lo que quiera. – dijo, más serio de lo que en realidad requería la conversación. En realidad, aunque tuviera parte de razón, Arturo no estaba siendo muy lógico: si pedía otro sirviente, o incluso si lo conseguía él mismo, tampoco estaría haciendo nada indebido; como mucho, podría pasar por caprichoso, algo que tampoco le molestaba porque era una de las ventajas de su posición: podía serlo. Era como cuando le pedía a su padre más dinero (pese a que él tuviera su propia reserva personal en un cofre bajo la cama). Si podía ser, se lo daba si no, no. Al menos podía intentarlo, pero de momento no tenía ningún interés en hacerlo. Cuando viera a Merlín realmente apurado, tal vez se lo planteara. Así al menos tendría a alguien que supiera lo que debía desayunar un príncipe.

- Nadie te ha preguntado si quieres ser mi sirviente, Merlín. Simplemente se te concedió ese honor. Honor, Merlín, recuérdalo. – dijo, sin tomarse en serio sus palabras. Debía estar de broma, y si no tampoco importaba mucho, la verdad. Ya había renunciado a que Merlín entendiera lo generoso que era el destino al haberle convertido en sirviente de Arturo (aunque quizá fuera al revés, pero él nunca iba a verlo de esa manera) - ¿Salvarme? No me hagas reír. Primero tendrías que aprender a sostener correctamente una espada, y luego ya podrías pensar en salvarme.

Arturo sintió que terminaba de despejarse, abandonando ya el disgusto por haber sido inoportunamente despertado. Era lo bueno de meterse con Merlín: ahora se sentía mucho mejor ^^

- No, no es broma. Los trofeos necesitan que los limpien y no voy a hacerlo yo ¿verdad? – le miró de un modo que decía: “no digas que sí, o te tragas el agua sucia”. Aunque había un destello divertido en su mirada, como si esperara que el sirviente le diera un motivo para llevar a cabo su ocurrencia. Le divertía tirarle cosas a Merlín, era una buena práctica para liberarse de las tensiones. Pensó que debía convertirlo en deporte nacional.

No prestó atención a sus excusas, pero en cambio no se le pasó el gesto que puso cuando por una vez la conversación giró en torno a su vida sentimental. Le desconcertaba ver como a veces Merlín era tan comunicativo – demasiado – y otras era más cerrado que una piedra. Arturo le tiró una almohada, como para pincharle a que hablara.

- Venga, alguna tiene que a ver.

Como no creía que fuera a tener éxito en tirarle de la lengua, se conformó con el dato del pelo moreno, y lo guardó cuidadosamente para estudiar el comportamiento de Merlín ante alguna mujer de esas características.

Su buen humor desapareció cuando la conversación volvió a centrarse en él. Tampoco le gustó que le mencionara a lady Anna; era un nombre que no quería escuchar, y frunció el ceño al recordar lo que le había dicho lady Morgana. Casarse. Qué tontería.

- Pero, no es de tu incumbencia – respondió, aunque no era así como tenía pensado acabar su frase. – En cuanto a lady Anna, aun no la conozco, y espero tardar mucho en conocerla. – Eran dos los que podían jugar al juego de callarse las cosas.
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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Merlin el Lun Feb 20, 2012 12:22 am

-Siempre pensé que hacía lo que quería. Es bastante arrogante y caprichoso- Dije mientras meneaba la cabeza y me encogía de hombros. No entendí muy bien la cara que puso al decir aquellas palabras, siempre le cumplían sus caprichos, aunque a veces su padre se negaba en un principio, siempre terminaba cediendo y así con todos, porque los caballeros también hacían lo que este les dijera. Si Arthur les decía “Vamos a lanzarnos de un acantilado” Todos hacían exactamente eso, sin dudarlo lo veneraban como si fuera un Dios. Está bien, yo también lo seguía hasta las mismas puertas del infierno pero no le cumplía todos los caprichos –Además tener un nuevo sirviente no le hará ni más rico ni más pobre. Y no soy vago. Usted ensucia mucho y si quiere podemos preguntarle a todos los sirvientes del castillo, es más considérese perdedor, porque todos estarán a mi favor- Y seguía parloteando como un loro que no le querían dar su galletita. Igual si me ponía a pensar, no todos los sirvientes se pondrían de mi lado porque temerían a que Uther los echara a todos. Me quede en silencio mientras clavaba mis ojos celestes en el príncipe, realmente esperaba que Arthur fuera un rey totalmente diferente a lo que era su padre, que no fuera autoritario pero que impartiera sus reglas y que por sobre todas las cosas la magia estuviera libre, que ningún hechicero y bruja tuviera que ser perseguida. Eso me hizo acordar a Lady Deirdre, una noble que tenía magia, recordaba su hermoso cabello rubio, sus ojos claros y lo que más me había llamado la atención era su carcajada. Quizá era la única que podía hacerme olvidar un poco de Freya.

La voz del príncipe me sacó de mis pensamientos, como si se tratara de una mano que me aferraba del cuello y tironeara para sacarme de allí -¿Honor para quién? Para mí no es ningún honor. Además creo que si a usted, my lord, le dieran la posibilidad de ser su sirviente tampoco lo tomaría- Gaius me había dicho exactamente las mismas palabras que este me acababa de decir ¿Honor para quién? –Lo único bueno que encuentro, es la comida, los banquetes y los viajes, aunque me lleve de paseo a una muerte bien segura- Ahora que le pensaba, estaba siendo un poco duro para con él, porque si bien en un principio odié la remota idea de tener que ser el sirviente de alguien tan ególatra como él, con el tiempo pude ver que era solamente una máscara para demostrar que era un ser sensible y que aunque me costará admitir, le tenía cierta estima y si me pedía que me tirará de un acantilado…no, no lo haría bajo ningún punto de vista. Me molesto el comentario, si realmente supiera que el que vencía a las bestias era yo…no, jamás lo diría porque eso llevaría a que todo el ego se le cayera por fin en la cabeza y lo aplastara –No es necesario tener un arma para salvarlo- Comente por lo bajito mientras dejaba que el comentario pasara por alto.

La mirada que me regaló hizo que se me helará la sangre, la conocía, de seguro si decía que sí se iba a meter conmigo –Sería un gesto muy noble, sire, si algún día dejará de ser tan peresozo y se pusiera a ordenar o limpiar- Las últimas palabras fueron más bajas y mucho más lentas, sabía que algo en su cabecita estaba ideando un plan ¿Con qué me podría tirar? Me pregunte mientras recorría con la mirada su habitación. Le encantaba lanzarme las botas que casualmente tenía puestas, quizá me lanzará con un almohadón.

La almohada dio de lleno a mi cara, logrando que perdiera un poco el equilibrio y mi cuerpo golpeará con la cómoda que tenía cerca de la cama. Le dedique una mirada de odio. Lady Deirdre no tenía el cabello oscuro, si no más bien rubio y era muy hermosa, como también simpática y utilizaba magia. Quité la cara de bobo que puse al pensar en ella –No, no hay nadie, nadie de nadie- Dije mientras tomaba el almohadón que me había lanzado y lo coloqué sobre la cama –Si piensa que me va a sacar algún dato, lanzándome almohadones no es un ejemplo- Dije bastante molesto ¿Por qué tenía que tratar de sacarme quién me gustaba? Y si se me ocurría decirle que sentía una extraña atracción por una mujer que era noble y que además era hija de uno de los caballeros de su padre, sabía cual sería la respuesta que este me daría “Lo siento Merlín, pero ella no es para ti”.

Lo miré, me lo estaba haciendo apropósito, claro, como yo no le había contado quién me gustaba él jugaba a que no me diría nada -¿por qué dudo que la frase no terminaba así?- Me di cuenta de que al hablar sobre Lady Anna algo le molestaba -¿Por qué no quiere conocerla pronto? Si va a vivir en el castillo, de seguro se la cruzará en los pasillos, en el banquete, en la cena y en todos los lugares posibles de Camelot- Me pareció de lo más extraño que él tomará esa posición acerca de alguien que no conocía, era como si algo le molestara –Lo noto preocupado, sire ¿Qué sucede? Sabe que soy todo oído y que además sé guardar secretos. Soy como un cofre cerrado hace millones de años.- Dudaba que con eso pudiera convencerlo, pero al menos lo intentaría.

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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Arthur Pendragon el Mar Feb 21, 2012 10:38 am

La insistencia de Merlín con el asunto del ayudante le hizo replanteárselo. Tener un sirviente más podría conllevar algunas ventajas, como por ejemplo compensar la inutilidad del que tenía en ese momento. En realidad, le gustaba contar con Merlín aunque no tuviera pensado admitirlo jamás, y precisamente por eso le interesó que él quisiera un ayudante. Más allá de las bromas, pensó que a lo mejor debía concedérselo. En el improbable caso de que su padre tuviera alguna objeción, bastaría con decir que Merlín tenía que ayudar a Gaius en su trabajo como galeno, lo cual, hasta donde Arturo sabía, tampoco era mentira. Su padre respetaba demasiado el trabajo de Gaius como para ponerle trabas, así que estaría encantado con que otro sirviente le permitiera a Merlín ayudar al médico. Sin embargo, en ese momento tenía asuntos más importantes en la cabeza, como dragones, torneos, y un séquito de princesas que le perseguían. Ya se ocuparía más delante de decidir si accedía a la petición de Merlín.

- No creo que meterte conmigo ayude a tu causa, Merlín – dijo ante la acusación (falsa, por supuesto), de que ensuciaba demasiado.

Atendió impasible a las diferentes acusaciones de Merlín. Era conmovedor el cariño que le tenía.

- ¿Y por qué iba yo a servir a nadie? Pero, en cualquier caso, estaría encantado de servir a un príncipe, Merlín. Y nunca te he obligado a acompañarme - alguna vez que otra, pero esas no contaban para el príncipe. A Arturo le molestaron un poco sus palabras, y sintió una especie de placer vengativo al notar que a Merlín le habían molestado las suyas.

Tal como había esperado, no consiguió ningún dato acerca de qué mujer ocupaba el pensamiento de Merlín. Cuando se ponía en ese plan, era un aguafiestas. A veces, el que le tirara una almohada surtía efecto, al menos le hacía sonreír, pero aquella vez ni siquiera eso. Amargado ¬¬

En serio. ¿Por qué no se lo decía? Merlín sabía que podía confiar en él. Más o menos. ¿Podía obligarle a decírselo? Probablemente no. Se salía de las cosas que podía ordenarle como príncipe, y además siempre podía mentirle. Era frustrante.

Encima, siguió insistiendo con el tema de lady Anna. Le fulminó con la mirada.

- No es asunto tuyo. Y sé más de protocolo que tú, así que ya sé que tendré que cruzármela, muchas gracias. – su tono no podía ser más sarcástico. Al príncipe no le gustaba no salirse con la suya. Tras mantener unos segundos su absurda indignación, suspiró y se dio la vuelta para mirarle, dejando caer los brazos. – Me tengo que casar con ella.

Sabía que Merlín le entendería, o al menos lo esperaba, porque en las ocasiones que habían hablado del tema, se sintió apoyado por él.
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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Merlin el Miér Feb 22, 2012 2:38 am

El tono de voz que empleo para decirme que él ya estaba bastante seguro que en algún momento tendría que cruzarse con lady Anna, noté que le fastidiaba el hecho de que ella estuviera en el castillo ¿Por qué? Me acordé de las palabras de Gwen cuando mencionamos el tema, ella era la nueva sirvienta de aquella mujer, pero tal parecía que todavía nadie la conocía. Se corrían muchos rumores sobre ella, sobre todo de su belleza y de su inteligencia, quizá si le decía eso a Arthur se comportara un poco mejor, aunque lo dudaba porque él era un hombre bastante extraño, era cómico hablar de extraño cuando yo me ganaba la corona en rareza. A el príncipe no le importaba si portaba belleza o no, había algo más que no quería decirme pero yo no era ningún tonto, aunque a veces tuviera la cara de ser uno, porque el que pasará cinco minutos con él o con Gwen se daba cuenta que entre ellos había algo mucho más profundo –Lo siento, no quería hacérselo recordar- Me redimí de mis palabras, lo último que quería era ponerlo aún más de mal humor, porque luego el que lo tendría que soportar era yo. Seguí haciendo mi trabajo, como por ejemplo acomodarle nuevamente los almohadones y escuché que el príncipe me decía que debía casarse con Lady Anna. El pequeño cojín que tenía entre mis manos se cayó al suelo -¿Casarse?- pregunte realmente sorprendido, aunque ¿Por qué me sorprendía? El rey quería casar a su hijo a toda costa con cualquier princesa que pisará el reino de Camelot, tal parecía que a Uther le gustaba ser casamentero. Sonreí ante la idea y deje de lado esos pensamientos absurdos, era mucho más importante lo que me estaba diciendo ahora Arthur –No entiendo ese afán de su padre, el rey, por quererlo casarlo a toda costa con la primera princesa que se le cruza en el camino- Dije mientras levantaba el cojín que seguía estando a mis pies. Lo levanté, hice que lo sacudía y lo volví a poner sobre la cama.

Caminé donde se encontraba el príncipe -¿Ha hablado con su padre, sire? Quizá entre en razón- Me quede con los ojos mirando hacia delante y luego negué con la cabeza diciendo un “nah” ni por casualidad el rey podía entrar en razón, a veces se parecía bastante a su hijo por lo obstinado que era –Quizá esto no es un consuelo- Comencé diciendo mientras tomaba el jarro de agua y lo llevaba hacia la mesa, me tenía que acordar de tirar el agua y de traerle el desayuno al príncipe si es que no quería comerme vivo ahí mismo –Pero se corre el rumor de que ella es muy hermosa, comprensiva e inteligente- Lo de comprensiva era más bien una excusa, quizá esas cualidades le gustaban. Luego me acordé de la otra princesa, Lady Kendra, aquella que había nombrado segundos antes –Y ¿Qué sucederá con Lady Kendra, sire? Quizá si le dice al rey que siente una atracción hacia ella, quizá le perdone que se case con Lady Anna- Dije mientras tomaba la toalla algo mojada y la colocaba sobre mi hombro, no se me ocurría el como alguien así podía liberarse de un compromiso tan importante, como suponían ellos –Si no, podemos armar un buen plan, my lord. Lo escondemos dentro de un caballo de hierro, le podemos decir a Gwen que lo haga y lo sacamos de Camelot e inventa su propio reino ¿Cómo lo podríamos llamar?- Me quede pensando con los ojos algo entrecerrados –Arthelot. Es un buen nombre- Con mi estupideces quizá lo sacaba un poco de las preocupaciones que tenía el ser un príncipe coronado. Me puse serio de pronto –No entiendo como tu gente puede vivir casados con alguien a quien no ama. No lo entiendo y sigo pensando que están todos locos. Yo seré extraño, pero ustedes están locos. Yo prefiero un rey contento y no un amargado…aunque usted ya tiene algo de este último- Sonreí perversamente, porque lo decía en broma.

Deje de lado aquel tema para empezar con lo del torneo, hoy iban a llegar todos los caballeros de los otros reinos, Camelot se llenaría de gente y quizá encontrará algo interesante que hacer, aunque sabía cuales iban a ser mis tareas ahora en adelante –Ya está pulida su armadura, quedo como un verdadero espejo, yo creo que su oponente se vera y se distraerá, es más creo que le preguntara quién es su sirviente- Asentí con la cabeza orgulloso de mi buen trabajo, aunque Arthur jamás lo valorará –También arregle las lanzas- Me iba a doler muchísimo cuando vea que las lanzas que arregle con tanto afán se rompiera en una sola pasada con el caballo, más trabajo para Merlín –La espada está afilada, la ropa esta confeccionada- No por mí, agradecía que Gwen fuera rápida en esas tareas y me ayudará a coser algunas prendas –El mazo está bien y los caballos ya han comido y listos. Qué buen sirviente soy- Me dije a mi mismo, aunque era más bien para que el príncipe me contestará y cambiara esa cara.

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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Arthur Pendragon el Miér Feb 22, 2012 5:22 pm

“No entiendo ese afán de su padre, el rey, por quererlo casarlo a toda costa con la primera princesa que se le cruza en el camino”

En otro momento, Arturo le habría dicho a Merlín que no debía hablar así de su padre, y le habría recordado que podían acusarle de traición por ello, aunque no fuera su intención al decirlo. Sin embargo en aquella ocasión no pudo si no estar de acuerdo, porque él pensaba exactamente lo mismo. Aun así, se sintió obligado a decir, con la boca pequeña, lo que tantas veces le habían repetido desde su infancia:

- Se trata de política – a veces sentía que le tenía un odio inmenso a esa palabra. Se distrajo de nuevo cuando Merlín continuó hablando y tuvo que contener una risa irónica. La expresión que apareció en el rostro de su sirviente, le hizo ver que él mismo había entendido. - No se puede razonar con él más que conmigo. – era la primera vez que decía algo como aquello, y no sabía si había ido demasiado lejos. No sólo estaba dejando caer que opinaba que el rey era cabezota, si no que estaba admitiendo que él pecaba de lo mismo. Se sintió más confiado al saber que aquello no iba a salir de aquella habitación, a no ser que Merlín quisiera estar dos meses limpiando los establos.

Después Merlín comenzó a ser útil de verdad, y le hizo tener una buena idea. Hasta ese momento, todo lo que pensaba hacer era lo de siempre: enfrentarse al rey. Como había asumido que no iba a funcionar, había adoptado una especie de serena resignación, más aparente que real. Pero ahora Merlín le abría una puerta: lady Kendra. Si le decía a su padre que amaba a Gwen, el rey entraría en cólera, pero si le decía que estaba enamorado de una princesa…podía funcionar. Luego sólo tenía que convencer a dicha princesa para que anulara el posible nuevo compromiso, y así se encontraría de nuevo libre como un pajarillo. Sin embargo, aun debía luchar contra los conflictos internos que esa perspectiva le provocaba, así que, con dolor, tuvo que rechazar esa magnífica idea. No sería honorable hacer algo como aquello.

- Lo de Arthelot suena bien – comentó, sorprendiéndose a sí mismo porque le pareciera bien aquella tontería. Cuando uno toca fondo y está desesperado, hasta lo más absurdo suena inteligente. Casi ni le importó que Merlín le llamara amargado. – Yo tampoco lo entiendo, si vamos al caso, pero tienes que tener en cuenta que la espada no es la peor arma con la que un noble se puede topar. Son las traiciones, las deslealtades, y los problemas económicos. Una alianza matrimonial con alguien poderoso puede acabar de un plumazo con todos esos problemas. –se encogió de hombros – Supongo que mi padre piensa que lady Anna es la adecuada para eso. Por lo visto, le ha causado una buena impresión.

Merlín anunció, demasiado pagado de sí mismo, que había terminado de limpiar y reparar su armadura. Arturo recordó que tras su paseo con Morgana, ésta había quedado bastante poco digna de un príncipe. También había acabado el resto de sus tareas, en un tiempo bastante impresionante. Aunque debería haberle estado agradecido, esa clase de emociones, al igual que el hecho de usar el “por favor”, no iban demasiado con él. Así que en lugar de “Gracias Merlín” lo que dijo fue:

- ¿Y mi desayuno? ¿Es que los caballos comen antes que yo? – se giró apuntándole con el dedo, acordándose repentinamente del peculiar sentido del humor de su sirviente – No te atrevas a decir que sí - le advirtió.
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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Merlin el Jue Feb 23, 2012 2:33 am

Política, la palabra que aparentemente le gustaba demasiado al padre de este y en donde lo ponía a su hijo en una situación que se veía a simple vista que no le gustaba a nadie tener que pasar por aquello. No podía decir mucho al respecto porque no se me venía nada ingenioso para decirle, será porque no entendía absolutamente nada acerca de eso. Agradecí que Arthur no se tomará a mal lo que acababa de decirle, pero realmente pensaba de esa forma ¿Cómo podían casarse por el simple hecho de relacionar reinos? Eran enceguecidos por el dinero y el poder. Realmente esperaba que Arthur no se convirtiera en un rey parecido a Uther, aunque el gran Dragón me había dicho miles de veces que eso no iba a suceder nunca en la vida ¿Por qué? Yo no lo sabía, tal parecía que el ser mágico se guardaba muchas incógnitas –No me tendría que meter- Comencé a decir porque lo más probable fuera que se tomara a mal mis palabras, es más lo sabía –Pero ya que estoy aquí y que me han dado una boca para hablar- Lo estaba haciendo muy largo para prepararlo a lo que le estaba por decir –Quizá si se sienta a hablar con el rey, él pueda entenderlo. Sé que es un rey comprensivo y de seguro que le permitirá a usted que tome sus propias decisiones- Darle una esperanza a el príncipe no era nada malo, aunque era más que sabido que Uther jamás daría el brazo a torcer a menos que Arthur tuviera una buena razón y excusa para que se saliera con la suya y no terminara casándose con alguien a quién no conocía –No quiero se irrespetuoso- Una sonrisa malvada apareció en mi rostro, porque siempre terminaba por serlo -¿Cómo sabe que no le gusta si no la ha conocido?- Le pregunte, yo consideraba que él se estaba adelantando a los hechos, aunque en mi interior, realmente deseaba que no sintiera cariño por nadie más que por Gwen, ellos dos eran el uno para el otro, aunque las posiciones sociales era una traba más que difícil de saltar al igual que un rey que no iba a permitir que su hijo se terminará casando con una sirvienta.

Me quede escuchándolo, por primera vez en mi vida no decía nada más que mirarlo. Se notaba preocupado y era la primera vez que lo veía abatido ante algo que evidentemente no podía escapar –Sire, Camelot es un reino lo bastante fuerte, como también un sitio en donde los caballeros son los mejores de los cinco reinos, todos le temen. Considero, aunque lo más probable es que mi palabra no valga nada, que Camelot no necesita más que un rey que sea feliz- Esto último era más bien para él, porque si Arthur se convertía en algo como Uther, Albion se vería perdido. Me iba a costar mucho que el príncipe creyera que con la magia se podía hacer cosas buenas, como ayudar a la gente o como en mi caso, ayudarlo a que nadie lo asesinara, que eran muchos. Consideraba que Arthur era mucho más con el corazón noble y puro que lo que podía ser Uther, algo que no se lo diría a él porque pensaría que estaba traicionándolo y se lo tomaría a mal –Lo único que le puedo aconsejar y si realmente quiere escucharlo- Dije mientras me alejaba a recoger la ropa sucia –Es que trate de hablar con su padre y decirle lo que realmente piensa. Si ve que no funciona, avíseme y le preparo los caballos y se escapa- Me reí, eso jamás iba a suceder porque lo conocía, él no dejaría a sus habitantes y mucho menos Camelot –Y si no funciona, bueno puede conocerla a Lady Anna y sacar sus propias conclusiones- Me encogí de hombros, no se me ocurría alguna otra cosa más para sacarle esas preocupaciones que eran evidentes.

Me advirtió que no dijera que los caballos comían antes que él y tras ver que si no le daba el desayuno me comería a mí. Salí corriendo de los aposentos del príncipe, llevándome conmigo la ropa sucia y el agua, esperaba no caerme y bañarme con aquella, porque ya me había aseado. Me acerqué a la cocina, deje a la que se ocupaba de la ropa, la sucia de los aposentos de Arthur, me deshice del jarro con agua y tome la bandeja en donde estaba la comida que era digna de un rey. Corrí rápidamente, mientras que algunos racimos de uva se caían por los costados y algunas se perdían por el camino. Esperaba que no se diera cuenta. Llegue agitando hasta los aposentos del príncipe –Su desayuno, my lord- Dije mientras dejaba la bandeja sobre la mesa y trataba de tomar aire –Yo…yo- Comencé diciendo, mientras el aire entraba por mis pulmones –La avena no estaba tan mal- Le dije, aunque de seguro aquel desayuno mucho más ostentoso era el que le gustaba a él -¿Qué actividades tiene pensado hoy?- Le pregunte mientras me recuperaba.

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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Arthur Pendragon el Jue Feb 23, 2012 7:04 pm

Arturo reunió paciencia. Cuando Merlín empezaba por “no me tendría que meter” generalmente decía algo que no era de su agrado. Esperó con curiosidad, y lo que dijo le hizo reflexionar. Hacía un par de años, él tenía esa opinión. Su padre estaba en un pedestal y las palabras de Merlín bien podrían haber sido suyas. Pero últimamente, cada vez más, había temas en los que el rey y el príncipe no estaban de acuerdo. Y a Arturo le costaba morderse la lengua. Seguía queriendo y respetando a su padre, por supuesto, y sabía que la mayor parte de las veces lo que pasaba es que el rey era fuerte mientras que él era débil, e incapaz de hacer lo que había que hacer. Esto solía pasar sobretodo con los asuntos de la magia, donde Arturo lamentaba la dureza de las órdenes de su padre. Pero fuera de quien fuera la culpa, y tuviera quien tuviera razón, a Uther no le vendría mal aprender a escuchar un poco. O quizá no. Quizá su padre obraba bien y era Arturo el equivocado. Quizá un buen rey no debía escuchar otras opiniones, aunque sean de su hijo. Suspiró. Lo que tenía claro es que Uther no era un mal rey, y tampoco mal padre, y lo que menos quería en el mundo era decepcionarle.

- Realmente dudo que me escuche, porque no es la primera vez que lo intento con ese tema. Tal vez sea lo mejor. Tal vez deba aceptarlo y punto.

Pero no podía. No aquella vez. No cuando se trataba de su matrimonio…. y de Gwen. No podría volver a mirarla a los ojos si se casaba con otra persona. Se sentía capaz de cualquier cosa para lograr su libertad de compromiso. Entendió que debía separar entre el rey y su padre; él debía lealtad al rey, como príncipe y vasallo, y amaba y respetaba a su padre, como hijo. Supo que estaba dispuesto a desobedecer a su rey, si consideraba que éste se equivocaba. Porque esa era su misión; la de cuestionarle, como nadie más sería capaz de hacerlo. Todo el mundo decía lo que Uther quería oír, salvo Arturo, y Gaius. Siempre iba a estar de acuerdo con la persona de su padre, pero cuando éste actuaba como rey, debía poder oponerse a favor del pueblo, como ya había hecho con la Guaxa. Quizá eso le hiciera en su día un mal rey, pero Arturo creía que le hacía un buen príncipe.

- Sé que no me gusta precisamente porque no la conozco, y porque no creo que se pueda querer a dos personas a la vez. – tras aquella rotunda afirmación, no pudo evitar pensar: “¿Has oído eso, voz de mi conciencia? Me gusta Gwen, no lady Kendra, así que deja de confundirme. Sólo se puede querer a una persona.” – Con mi padre tendré que hablar lo quiera o no, pero me conviene tener preparado lo que voy a decirle.

Finalmente se sintió capaz de ignorar sus principios, para llevar a cabo el plan descabellado de fingirse enamorado de Lady Kendra. Pero como conocía bien sus puntos débiles, decidió no pensarlo demasiado: podía echarse atrás, o cometer algún error. En aquellos casos era mejor la improvisación. No descartaba, además, que en el último momento se le ocurriera otro plan brillante, más respetable.

Merlín salió a buscar su desayuno, y Arturo deseó que volviera pronto, para no seguir dándole vueltas a su problema, ya que no le hacía ningún bien. Cuando Merlín regresó, Arturo fue consciente de que podría haber ingerido su peso en comida, del hambre que sentía. Devoró más que comió, mirando a Merlín con incredulidad. ¿Avenas? ¿En serio?

- Tonfgrwias – dijo con la boca llena. Tragó, y repitió – Tonterías. La avena es para las… cabras. - ¿Las cabras comían avena? Bueno, como fuera, era alimento para animales.

Volvió a tragar, y apartó el plato. Sólo entonces se dio cuenta de que Merlín estaba recuperando el aliento y se preguntó por qué. Nunca se había parado a pensar en la distancia que había desde su habitación a la cocina, y tampoco le preocupaba, porque siempre tenía a otras personas que iban por él.

- Los caballeros me están esperando – anunció, como respuesta a la pregunta de Merlín – Cuando termine el entrenamiento, supongo que deberé hablar con mi padre. Aunque si puedo, lo aplazaré para la tarde. – lo dudaba. En cuanto el rey supiera que había acabado con sus obligaciones, trataría de zanjar el tema del matrimonio. Arturo se lo temía. – Después debo ocuparme de poner orden en la ciudadela. Están teniendo lugar pequeños robos, y por lo visto tengo que encargarme personalmente de algo que hasta tú podrías hacer. Por cierto, tú te vienes también. Si yo tengo que aguantar una tarea tan engorrosa, tú te aburres conmigo. ^^
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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Merlin el Vie Feb 24, 2012 1:26 am

¿Tan pronto se daba por vencido Arthur? Lo miré con cierta incredibilidad porque lo conocía bastante bien, me pasaba alrededor de unas 18 horas por día con él y se me ocurría pensar que jamás daría el brazo a torcer a algo que realmente consideraba mal. Por más que este dijera que no le importaba si se tenía que casar con Lady Anna, pues estaba dispuesto a hacerlo, yo mismo sabía que me estaba mintiendo descaradamente. Puse mi cara de “Claro, porque te estoy creyendo todo” y conteste –No creo que lo haga, my lord. Hasta creo que empiezo a pensar que si la boda se llegará a realizar me pediría que le diga al rey que se ha descompuesto para no asisitr- Saqué esa cara y le hablé en serio –Sé, sire que usted no bajaría los brazos. Pero si se quiere casar con Lady Anna, tendré doble trabajo- Comenté mirando hacia otro lado, en realidad mi trabajo iba a ser igual o peor, no lo sabía por que, ya me lo estaba imaginando, si él llegaba a contraer matrimonio con alguien que no quiere, eso me dice claramente que todos los días de su vida iba a estar de muy mal humor, y ¿Quién lo tendría que soportar? Claro, Merlín. Pero si se casaba con alguien a quién quisiera entonces…esperen, aunque este feliz me haría trabajar el doble, eso no es negocio para mí. Meneé la cabeza para quitarme esos pensamientos de la cabeza, porque no era el momento para pensarlos –Debería intentar hablar con su padre, my lord- Eso fue todo lo que le iba a decir, en realidad le decía eso porque sentía la necesidad de pensar como podría llegar a persuadirlo para que me dejara al menos un día libre o dos, quizá se los pidiera y de esa forma realizaría el viaje que tenía pensado con Lady Deirdre. Coloqué mi mejor cara de bobo cuando pensé en ella, era tan linda y además usaba magia como yo –Si, es linda- Murmuré para mis adentros mientras sonreía. Me percaté de inmediato que estaba frente a Arthur –Qué linda, el día y las cortinas- Dije rápidamente antes de que imaginará cualquier otra situación.

-¿Querer a dos personas a la vez? Entonces está admitiendo que siente algo por Gwen- Le espeté mientras sonreía abiertamente o ¿hablaba de Lady Kendra? Porque no había acabado con ese tema porque si mal no lo recuerdo me había hecho callar –No entiendo nada, my lord ¿A quién pertenece su corazón?- Ya me veía venir un almohadón porque esa pregunta no se le podía hacer a un príncipe, ya lo imaginaba con la voz de Arthur, pero al menos podía molestarlo un buen rato hasta que se enfureciera de verdad y me tendría que callar si es que no quería pasarme doce horas en los establos. Guardé nuevamente la compostura –Entonces no puede adelantarse a los hechos de que no le gusta porque no la conoce. No puede decir que no le gusta- Me había enredado solo con mis propias palabras, pero era claro que Arthur no le gustaba porque era un capricho de Uther. Si le decía mi teoría me ganaría un golpe en la cabeza y no estaba dispuesto a que me golpearan por algo que era verdad. Asentí con la cabeza, tenía razón, tenía que tener preparado lo que le tenía que decir -¿Quiere que lo practiquemos, sire? Yo seré su padre y usted…usted- Le dije mientras me encogía de hombros y le ponía cara de “Tengo razón”.

Vi como devoraba su desayuno, una imagen bastante grotesca –Disculpe, estaba observando el proceso de la carne ¿Qué me ha dicho sire?- Pregunte tratando de entenderle aunque fuera una palabra de lo que me estaba diciendo. Mi boca se convirtió en una grande O, ¿me estaba llamando cabra? –Sire, la avena no es para cabra, además Gaius y yo no tenemos tanto dinero como para desayunar estos manjares- Me sentí ofendido, pero me encogí de hombros. Yo consideraba que la avena era un alimento para humanos, mi madre me la podía dar cuando teníamos dinero y si no sólo comíamos algo de pan y un té. Ese era todo nuestro desayuno. Por más que no tuviéramos los lujos que ahora tenía viviendo con Gaius, yo me había sentido muy feliz junto a mi madre y sinceramente la echaba mucho de menos.

Asentí con la cabeza, de seguro que yo tenía que llevarle todos los instrumentos que eran necesarios para que practicaran los caballeros. Me quería morir, pensaba que una vez que el entrenamiento terminara y después de recoger todo, él se marcharía a hablar con su padre, entonces yo me quedaría un poco holgazaneando por ahí y luego otra vez con mis actividades diarias, pero lamentablemente tenía otras cosas en mente -¿Están surgiendo robos?- Le pregunte, realmente sorprendido, porque era extraño que nadie haya podido atrapar al ladrón –Cuando menciona “De algo que hasta tú podrías realizar” eso significa que…- Lo miré, ¿estaba esperando que yo me encargara de eso? -¿Quiere que lo haga yo?- Le pregunte como si no tuviera nada que hacer en toda la mañana. Espere a que me contestará, realmente deseoso porque su contestación fuera algo “¿Crees que le dejaría a un cabeza hueca como tú?” Y eso me aclararía muchas cosas.

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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Arthur Pendragon el Vie Feb 24, 2012 11:26 am

Arturo se puso serio. Merlín le conocía demasiado bien; entendía hasta qué punto no estaba dispuesto a acceder a lo de la boda. Esperaba no ser tan evidente para su padre. En seguida se distrajo cuando Merlín cambió su expresión, y dijo tonterías sobre cortinas lindas. Alzó una ceja, pero no esperó encontrar sentido a las cosas que hacía su sirviente. Para él, nunca lo tenían.

- No estoy admitiendo nada – dijo rápidamente, protegiéndose de la acusación. Si abrían esa puerta, Merlín se pasaría horas y horas llenándole la cabeza sobre Gwen, y de paso metiéndose con él. Aunque de buena gana le habría tirado algo, Merlín se había llevado el almohadón a la cama y ahora no lo tenía a mano. – O mejor yo hago de mí mismo, y tu también, y cierras la boca. – A veces era un metomeentodo ¬¬

Se sintió mal al entender que quizá se había pasado. Como estaba siempre metiéndose con Merlín, era muy fácil traspasar una línea invisible y hablar de más. Su sirviente era pobre, y Gaius también, así que quizá un plato de avena era un manjar que él había despreciado con gestos y malas palabras. Por mucho que se metiera con Merlín por no ser un noble, nunca bromeaba con la pobreza, porque era un mal que asolaba también a mucha de su gente.

- Perdóname – dijo, y lo miró como diciendo “nunca vas a oír esa palabra de mis labios de nuevo, así que grábatela” – La avena es buena comida, es sólo que a mí no me gusta.

Contuvo la risa cuando Merlín preguntó si debía encargarse él mismo de los robos.

- No digas tonterías. Era una forma de hablar. Pero nadie te va a librar de patearte las calles conmigo buscando a ese ladrón invisible demasiado inteligente para los soldados – dijo con algo de rintintín. No consideraba que se tratara de alguien peligroso, y le sorprendía la inutilidad de los hombres para atraparle. Encargarse de ese tipo de cosas le parecía tedioso – Seguramente será algún granjero que ha tenido un mal año.

En ese punto frunció el ceño. Los robos menores como aquellos se castigaban con unos días en las mazmorras, y unos días más en el cepo. Arturo no estaba seguro de querer ver a un padre de familia, muerto de hambre, ridiculizado ante todos por haber intentado hacerse con algo de comida para los suyos. Ese hombre había hecho lo que podía con las malas cartas que le habían tocado en la vida y verle en el cepo no iba a ser tan divertido como ver a Merlín. De todas formas, estaba dando muchas cosas por sentado. Tal vez el ladrón era un simple canalla, y en ese caso Arturo estaría contento de darle su merecido.

Pensándolo mejor, quizá estaba bien el que se ocupara él mismo y zanjara el asunto de una vez por todas, porque si los robos iban a más, al ladrón podría costarle la vida. Lo único que le salvaba de momento es que no hubiera habido heridos y que ninguna víctima fuera noble.
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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Merlin el Sáb Feb 25, 2012 1:32 am

¿Había escuchado de los labios del príncipe un perdón? Eso era más que maravilloso, de todas formas no iba a decirle que le sentaba bien, que lo podría decir más a menudo porque sabía que ello acarraría a que me golpeara nuevamente. Hice un gesto de que no importaba, porque del todo no me ofendí, aunque admito que el comentario no era de mi entero agrado. Gaius tenía para comer, en cambio cuando vivía con mi madre a veces veía que ella no se alimentaba por darme algo a mí. Quité aquellos pensamientos de la cabeza –No le gusta la avena porque nunca probó la que hace mi madre- Le dije mientras asentía con la cabeza. Ella la preparaba con algo de azúcar y no sé que otro ingrediente que quedaba demasiado rica, nadie pensaría que eso era avena con un poco de leche, cuando había o con agua, tanto está última no me gustaba pero cuando uno tenía hambre se comía cualquier cosa que pasará por delante –Algún día iremos de nuevo a Ealdor y le diré a mi madre que le preparé una- Ya estaba proyectando algo, como lo había hecho con Deirdre, aunque estaba más seguro que iría con está última que con el príncipe que de seguro se negaría a regresar, a menos que lo drogara, que no era una mala idea, quizá de esa forma no me molestaría tanto. Una sonrisa maléfica se me apareció en el rostro –Nah- Comenté para mí mismo.

Fruncí el ceño, no creía que esos robos se trataran de algún granjero, por lo que tenía entendido había sido un buen mes para los granjeros de Camelot y quizá eso nos daría buena cantidad de granos para la reserva, que se usaba en casos de emergencia –Es extraño que nadie haya visto al ladrón- Comenté mientras me imaginaba que aquel debía de ser demasiado listo para que los guardias, que aparentemente tenían ojos hasta la nuca, no lo vieran –Voy a preguntar una tontería- Dije mientras le sonreía y me encogía de hombros, porque quizá para él siempre preguntaba alguna tontería -¿Qué roba el ladrón?- Quizá se trataba de alguna hechicera que quería hacerle mal al pueblo de Camelot y robaba cosas demasiado puntuales, como objetos de valor. Pero si él me decía que solamente se trataba de algo de comida y algo de dinero, entonces si. Se trataba de un ladrón de poca monta que alguien tenía que detener. Por lo general en el reino de Camelot no había muchos ladrones, todos le temían a la ira de Uther y no querían cruzárselo.

-¿Me había dicho que lo esperaban los caballeros?- pregunte saliendo de mis pensamientos, dejando el almohadón sobre la cama, bien acomodado. Seguramente alguien más entraría a los aposentos del príncipe a llevarse los restos del desayuno, que no era ninguno porque se lo había devorado todo como un muerto de hambre –Iré a buscarle todo lo que es necesario para la practica- Dije mientras realizaba una reverencia, mejor me llevaba las sobras, así de paso hacía un poco de tiempo, aunque no mucho porque después tenía que escucharlo quejarse de mi impuntualidad. Tome la bandeja y me retire de los aposentos del príncipe. Ya la avena que había alimentado mi cuerpecito a la mañana, había desaparecido y ahora tenía hambre. Ahora que pasaba por la cocina iba a comer algo.


Off: ¿Pones tu rol finalizado? Very Happy
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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

Mensaje  Arthur Pendragon el Sáb Feb 25, 2012 6:24 am

Eso tenía que concedérselo: nunca había probado la avena de su madre, porque la única vez que había estado en Ealdor tan sólo había fingido tomársela y luego se lo había dado a Gwen. Ella le había reprochado aquello, y Arturo frunció el ceño levemente al recordarlo. La voz de Merlín le sacó de sus recuerdos. ¿Ir a Ealdor? Merlín tenía unas ideas más raras…. Aunque, si su madre aun viviera, él también querría ir a verla.

Era cierto que había algo extraño en el hecho de que el ladrón no hubiera sido descubierto. Si no fuera imposible. Arturo diría que, por alguna razón, los soldados no querían dar con el ladrón.

- Básicamente comida – respondió, con aire distraído. La pregunta sí que era un poco tonta, pero él había hecho esa misma al conocer sus órdenes, para cerciorarse de cuál sería el destino del ladrón cuando lo atraparan.

Merlín se fue a buscar las cosas necesarias para el entrenamiento, y Arturo se preparó mentalmente para varias horas de mandobles. Aunque nunca lo decía, muchas veces acababa con cardenales ya que la armadura le protegía de los cortes, pero no de los golpes; más bien los aumentaba, con la presión del metal abollado. No obstante, Arturo generalmente se limitaba a dejar que los moratones desaparecieran. Eran gajes del oficio; además no siempre lograban alcanzarle.

Conforme los segundos pasaban, se iba impacientando. Deseaba sentir la espada en sus manos, y ponerse a prueba. Le encantaba luchar. Además era justo lo que necesitaba en ese momento para quitarse de la cabeza todos los problemas y preocupaciones. Tal vez, después de todo, aquél día podía no ser tan malo.

[ROL FINALIZADO]
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Re: 002 Toc toc...Merlín de nuevo -Arthur Pendragon-

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