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002 El regalo ||Arthur Pendragon||

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002 El regalo ||Arthur Pendragon||

Mensaje  Guinevere (Gwen) el Vie Feb 17, 2012 9:23 pm

Gracias a la ayuda de Merlín tenía idea de que podía regalarle. Quizá no la usará nunca en su vida pero le llenaba de esperanzas y alegría de que simplemente la tuviera ahí, junto a él. Una sonrisa surcó los labios de Guinevere que estaba emocionada, llevando junto a su pecho un envoltorio bastante largo y pesado. Había gastado todo sus ahorros para realizar aquella espléndida espada, única, solamente para Arthur. No podía ni siquiera imaginar cual sería la emoción que podría llegar a sentir aquel cuando notara el regalo. No sabía como decirle el porque de aquel, aunque ella si tenía un buen motivo para hacerlo, aquel día era especial para Guinevere, porque aquel día, un año atrás, Arthur Pendragon había posado aquellos labios reales en los de una sirvienta y había abierto una puerta tan desconocida para la misma sirvienta que le dolía y la llenaba de esperanzas al mismo tiempo. No había sentido nada parecido desde el día en que apareció en su vida Lancelot, y también el día en que decidió, sin más marcharse de Camelot para regresar digno a ser un caballero de Camelot. Hacía mucho tiempo que Gwen no pensaba en él, sus pensamientos estaban siempre ocupados con quehaceres que le enviaba a hacer Morgana o en donde Arthur se le aparecía. Últimamente, admitía que estaba tratando de no cruzárselo por el castillo, tratando de siempre tener algo pendiente en aquellas horas en donde sabía que él estaría con los caballeros, de esa forma no tendría que cruzárselo, aunque a veces las cosas no salían según lo planeado.

Antes de entrar al castillo se detuvo a recoger unas flores, aquellas púrpuras que a Gwen tanto le gustaba y que en alguna ocasión también decoraban su cabello azabache y rizado. En aquellos momentos simplemente lo llevaba atado, con algunos rizos que acariciaban lentamente su rostro cetrino. Les hizo una reverencia a los guardias de la puerta y entró al castillo, sin antes pasar por la cocina y hacerse cargo de la comida del príncipe. Tenía que tener una excusa para entrar y aquella era la perfecta. Se sentía realmente extraña, era una sensación tan gratificante que se sorprendió al sentirla, al sentirse tan llena de vida. Caminaba por los pasillos tarareando una canción, estaba alegre y eso no iba a cambiar a menos… el rostro de la sirvienta se quedo serio por un momento, la sonrisa que acababa de tener se había borrado de inmediato. Recordó las palabras de Lady Kendra, una princesa que había conocido en la ciudadela y en donde ella misma le comentó con un brillo especial en aquellos ojos azules que estaba enamorada de Arthur Pendragon. El corazón se le partió en mil pedazos, era hermosa y no por ello se sentía menos, pero sabía que la princesa tendría más posibilidades que una simple sirvienta. De todas maneras no eclipsaría su idea, sus preocupaciones las dejará para más adelante, porque aunque Merlín ya la hubiera criticado por su opinión, si Arthur tenía que casarse con una princesa para heredar el trono, entonces ella se apartaría –Aunque no existe nada entre nosotros- Comentó hablando más para ella que para alguien más.

Se percató de que estaba en la puerta de los aposentos del príncipe, era el momento justo para entrar, dejar la espada y marcharse, con el plato de comida. Sabía que estaba con los caballeros entrenando, porque recordaba haberlo visto a Merlín. Tocó la puerta y como era de esperarse nadie contesto. La abrió despacio y asomo la cabeza -¿my lord?- preguntó, mientras se asomaba una espléndida sonrisa en el rostro de la sirvienta. Entró a la habitación del príncipe y cerró la puerta tras de sí, dejando sobre la enorme mesa de madera la comida, acomodando cada cosa para que solamente él se sentará en la silla y se limitará a comer. Pero antes, esperaba que Arthur se fijará en el presente, dejo la espada envuelta en un paño de algodón blanco y sobre está las flores que había recogido, mientras tomaba la nota que ella le había escrito, la aplastaba entre sus manos y se las guardaba nuevamente en su delantal. No le iba a decir que el regalo era de ella. Las puertas se abrieron de par en par. Gwen contuvo una evidente sonrisa e hizo una reverencia –My lord, le he traído la cena- Dijo Guinevere mientras lo miraba de soslayo e imploraba porque él no se diera cuenta de que se encontraba algo nerviosa -¿Qué tal ha estado su día?- Se acercó para correrle la silla, para que este tomará asiento -¿Ya están preparados los caballeros?- No había hablado con sir León, pero suponía que todos le estaban poniendo al torneo muchas expectativas –sire, encontré esto en el suelo de sus aposentos- Señaló el envoltorio, pareciendo lo más inocente posible.

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Re: 002 El regalo ||Arthur Pendragon||

Mensaje  Arthur Pendragon el Sáb Feb 18, 2012 10:07 am

La espada parecía una extensión más de su cuerpo. Se movía casi con sólo pensarlo y respondía a la perfección a las indicaciones del príncipe. El punto débil de Arthur, según su propio criterio, era su tendencia a alzar la espada por encima de su cabeza. Esta costumbre venía porque unos años atrás, aun adolescente, era más alto que los muchachos con los que se enfrentaba; y esa altura le daba ventaja. Pero ahora su altura no era nada fuera de lo normal, y debía recordar que sus caballeros tenían muy fácil atacarle en el abdomen, si no se protegía.

Se estaba enfrentaba con dos hombres a la vez, tratando de demostrar a los caballeros que observaban que era posible vencer aun estando en minoría. Para ello, más que una gran velocidad en el manejo del arma, lo que hacía falta era un buen juego de pies. De niño, alguien le dijo una vez que la lucha es como un baile, en el que quien no sabe bailar se muere. La diferencia entre la vida y la muerte podía estar en el sencillo gesto de cruzar los pies en el momento oportuno. Si giraba su torso por completo, perdía demasiado tiempo y daba la espalda a uno de sus oponentes. En cambio, moviendo los pies, era imparable.

La pelea estaba casi ganada; cruzó la espada con uno de sus adversarios, provocando pequeñas chispas, y se giró para enfrentarse al otro, que en ese momento tenía el costado desprotegido. Pero el caballero reaccionó a tiempo, y siguieron entrechocando los filos. Arturo se dio cuenta que, pese a ser un entrenamiento, los hombres se lo estaban tomando en serio, dando todo de sí mismos. Eso le complacía, porque era uno de los objetivos principales. Se presuponía que todos los caballeros eran buenos luchadores; pero la actitud era lo que les diferenciaba del resto. Formaban parte de los Caballeros de Camelot, y por ello debían sentirse orgullosos, y dar ejemplo.

Algunas personas se habían acercado a ver el enfrentamiento, con curiosidad. A Arturo le agradó comprobar que le animaban a él. Pero la voz que el quería escuchar, la persona a la que quería ver por el rabillo del ojo, no estaba. Hacía mucho que no veía a Gwenivere, y se preguntó por qué. No había hecho nada para ofenderla, que él recordara. Gwenivere… Su rostro se aferró a su mente borradno todo lo demás, y eso le valió un golpe en las costillas que lo dejó sin aliento. Se había distraído de la batalla, y los caballeros le habían golpeado. Pero después se habían detenido, observándole, con las espadas muertas colgando del brazo.

- ¿Por qué no habéis atacado? – dijo, furioso. En realidad estaba enfadado consigo mismo, por un fallo tan de principiante como el que había cometido. Pero también le frustraba que sus caballeros fueran incapaces de vencerle; que le dejaran ganar por ser el príncipe. Era el dilema eterno; Arturo jamás podría saber si era mejor que ellos si nunca trataban de derrotarle.

De mal humor, comenzó quitarse la armadura, dando por hecho que luego Merlín la recogería. Se quitó también el casco, y lo tiró a los pies de sus adversarios. Podían entender eso como la señal de que el entrenamiento había terminado. Se fue del campo de torneos a grandes zanjadas y entró en el castillo. Se dirigió a sus aposentos, y abrió las puertas de un empujón, para quedarse congelado en el dintel.

Allí dentro, estaba Gwenivere. La mirada de Arturo se iluminó al verla. Estaba tan hermosa… Sin adornos, sin trajes de princesa…. La belleza de Gwen residía tanto en su exterior como en su buen corazón. Arturo trató de no poner cara de tonto.

- Gwenivere – dijo solamente, en tono sorprendido, a la vez que se deleitaba con la sonoridad del nombre.

En ese momento entendió que no se casaría con quien, según Morgana, su padre había elegido para él. No podría hacerlo, y tampoco importaba ya Lady Kendra. Porque ahí estaba Gwenivere, y él la quería a ella.

Al principio Arturo no se había fijado en nada más, pero Gwen le había traído la comida. Sonrió, y se sentó.

- Ellos siempre están preparados – dijo con algo de orgullo hacia ellos, y se arrepintió un poco de su reciente estallido. A veces tenía problemas para controlar sus emociones, pero lo hacían bien, y no merecían que les despreciara de esa manera, posponiendo los entrenamientos y dejándoles a medias a causa de un momento de enojo. Esperó que supieran comprenderle, como siempre hacían.

Se volvió a distraer, al ver le paquete. La forma alargada daba bastantes pistas sobre lo que podía ser, y tras desenvolverlo, Arturo descubrió una magnífica espada. Se adaptaba a su mano a la perfección, pesaba poco, y estaba afilada. Parecía que el herrero hubiera tenido sus medidas presentes a la hora de fabricarla. Miro a Gwen con suspicacia.

- ¿En el suelo, dices? A mí me parece obra de la hija de un herrero – comentó en tono casual.
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Re: 002 El regalo ||Arthur Pendragon||

Mensaje  Guinevere (Gwen) el Dom Feb 19, 2012 2:26 am

Su nombre en los labios de él sonaban como a una canción, se sentía feliz cuando escuchaba que la llamaba así, rara vez se dirigía a ella por el sobrenombre pero aún así a Gwen no le molestaba en lo absoluto. Escuchó como este hablaba de sus hombres, se notaba que les tenía mucho respeto así como también demasiado orgullo. Gwen solamente tenía trato con Sir León, aquel que se sentía realmente complacido por tener a Arthur entre ellos, pero lamentaba también que entre los buenos y nobles caballeros también existieran los patanes como lo era Sir Kenneth. El rostro de la sirvienta se ensombreció, pensar en él le helaba la sangre, algo dentro de ella le aconsejaba que se mantuviera alejada porque no era de fiarse, además presentía que quería hacerle daño a Arthur. Quitó esos pensamientos de su cabeza y se concentró en el hombre que tenía frente –Ya sé, sire que los caballeros ya están preparados para cualquier batalla. He hablado con Sir León y está muy agradecido de que sea usted quién se encuentre en el mando- Le dijo mientras se acomodaba el delantal –De todas formas todos están demasiado concentrados en el torneo. Creo que tendrá una competencia bastante entretenida- Le dijo mientras le sonreía como una tonta. Todos sabían que el mejor espadachín de Camelot era nada más y nada menos que el mismo Arthur Pendragon, que todo el mundo le temía y al mismo tiempo lo envidiaban porque había ganado todos los torneos posibles –Espero que este año no dude en que sus caballeros lo dejan ganar, porque se ven que están muy concentrados en su meta- Hizo hincapié en recordar lo que había sucedido el año pasado -¿Cómo los ve? ¿Piensa que este año habrá un nuevo campeón?- Pregunto intrigada, aunque conocía muy bien el egocentrismo que poseía el príncipe de Camelot, dejando de lado eso tan hermoso sentimiento que ella amaba, la humildad.

Notó como Arthur se acercaba al envoltorio y los orbes azules se fijaban en la espada que tenía frente. Una súbita excitación se apodero del cuerpo de Gwen, quería decirle que había sido ella quién lo dejo ahí a propósito, pero no necesito mucho, el misterio se había develado en poco tiempo –Se equivoca my lord- Le dijo sin poder contener la sonrisa por mucho tiempo –La espada no la hice yo. Pero admito que el regalo es mío- Dijo mientras asentía con la cabeza. Era cierto lo que le acababa de decir, sabía las medidas y como le gustaba la espada porque Merlín se había encargado de eso, si bien sabía algo de herrería, Gwen prefirió que se la mandaran a hacer mediante amigos que tenía el padre de está. Le había encargado al herrero que en el mango de está fuera labrada con oro y plata y que en la empuñadura tuviera un dragón, el mismo que suelen usar los caballeros en la capa –No sé si la podrá usar cuando este en una misión de incógnita, porque la espada le revelaría quién es…- Se quedo callada por un segundo, iba a seguir la frase con una mentira diciendo que aquella espada había pertenecido a su padre y que debido a que ya no estaba más entre los vivos, ella no la quería, por eso mismo se la regalaba a él. Una mentira tan grande como el mismo castillo de Camelot –Quise regalársela porque hace un año que…- Se quedo callada mientras fruncía el ceño –Un año que espera a que se realice otro torneo y quería que le diera suerte- No había podido decirle la verdad y aquello hizo que desviará la vista hacia donde estaba la comida.

-Lamento no haber podido ir a verle a los entrenamientos- Cambió de tema tomando el jarro de vino y llenando la copa para el príncipe –Pero su padre me ha encomendado que sea la sirvienta de Lady Anna y no he tenido tiempo- Espero a que este se sentará en la cabecera de la mesa y que empezará a comer. No quería decirle que lo estaba evitando porque no quería darse por enterada de que podría sentir mucho más que una simple atracción por el príncipe heredero de la corona –Parece que el torneo ha traído a muchas princesas ¿No, my lord?- Luego se dio cuenta de algo, de algo mucho más importante que las princesas que estaban dando vuelta por el castillo y clavó los ojos color chocolates en el rostro del príncipe –Arthur, my lord- Dijo rápidamente –Quiero agradecerle por haber salvado a los pequeños de Camelot. Merlín ha sido el encargado de contarme como lucho contra la criatura mágica y que a pesar de estar herido logró vencerla. Eso demuestra lo buen rey que serás algún día- Una tenue sonrisa apareció en el rostro cobrizo de la sirvienta, cuando lo miraba, no veía a un príncipe valiente, si no aquel hombre que era digno de llevar la corona -¿Cómo se encuentra de la herida?- Gaius la mantenía al tanto de la lesión del Arthur, pero quería escucharlo de la boca del príncipe.

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Re: 002 El regalo ||Arthur Pendragon||

Mensaje  Arthur Pendragon el Dom Feb 19, 2012 10:19 am

Arturo no estaba seguro de que le gustara que le recordasen lo que ocurrió el año anterior. Se buscó un desconocido que se hiciera pasar por él, de tal forma que sus caballeros al enfrentarle en el torneo pensaran que su oponente era aquél desconocido y no el príncipe. Al final del todo él se daría a conocer, y así nadie duraría de que había ganado la competición legítimamente, y no porque otros se hubieran dejado vencer. Las cosas no habían salido como él pensaba, pues al final no reveló su verdadera identidad, pero eso carecía de importancia, porque besó a Gwenivere por primera vez. El motivo por el que no quería recordarlo era porque le dolía demasiado el no ser libre de besar a Gwen dónde y cuándo quisiera. Suspiró.

- Tal vez – dijo con prudencia, tragándose su arrogancia. Con Gwenivere no era necesario aparentar una seguridad que no siempre sentía – Sé que competiré con grandes caballeros y por eso no hay nada decidido aun.

El príncipe confiaba en resultar vencedor, pero sería estúpido subestimar a los hombres con los que se entrenaba, y cuya destreza conocía por tanto de primera mano. A veces un combate se decidía por pura suerte; y él acababa de demostrar que una distracción podía salirle cara.

Se concentró en la espada. No sólo era buena en cuanto a material y calidad, sino que además estaba adornada de forma elegante y propia de un príncipe. Se maravilló. Casi dudó si utilizarla en el torno, por miedo a estropearla, pero pensó que resistiría bastante bien. Hizo algún movimiento, como para probarla, y dejó el brazo suspendido cuando Gwenivere explicó el motivo del regalo. ¿Un año que esperaba a que tuviera lugar otro torneo? ¿No sería más bien un año desde que… desde que se besaron? ¿Acaso Gwenivere creía que él lo había olvidado? Otro pensamiento angustioso le pasó por la mente: ¿debía él hacerle un regalo a cambio? Tragó saliva. No tenía idea de lo que se esperaba de él, y tampoco tenía nada pensado. Sólo por eso, fingió que la explicación de Gwenivere le valía. ¿Quién entendía a las mujeres con sus regalos? ¿Debían regalarse algo por cada cosa que habían hecho? ¿Un regalo en el aniversario de que se conocieran, de que se hablaran, de que se sonrieran…? Arturo no era tan simple; sabía que un beso era algo importante, pero jamás se le habría ocurrido regalar algo o recibir algún regalo. Para él el mayor regalo era Gwen. Y la mayor desgracia, era no poder disfrutar de ella.

Aterrizó de nuevo en el presente al escuchar el nombre de lady Anna. Morgana le había dicho que su padre quería que se casara con esa mujer, aunque él ni siquiera la conocía. No quería hacerlo, por supuesto, pero no sabía cómo negarse sin provocar de nuevo la ira del rey; una ira que casi le había costado la corona y el afecto de su padre muy recientemente. Se sentó a comer con aire distraído, dándole la razón mentalmente: había muchas princesas últimamente en el castillo. Demasiadas, teniendo en cuenta que pululaban en torno a Arturo como abejas en torno al polen. El príncipe sabía que debía de hacer algo al respecto, pero lo había estado esquivando, de la misma forma que esquivaba el puntilloso asunto del dragón. Era una actitud infantil, de todos modos, porque los problemas no iban ha desaparecer aunque fingiera ignorarlos, como los avestruces cuando esconden la cabeza en tierra para huir de sus enemigos.

Casi se sorprendió de que Gwen supiera de su reciente aventura. Eso era una prueba del tiempo que habían pasado sin encontrarse, porque no habían tenido ocasión de hablar al respecto. Trató de no parecer engreído cuando ella comentó su hazaña; sabía que a Gwen no le gustaba que se comportara como un príncipe orgulloso.

- Estoy perfectamente.”Aunque pude no haberlo estado”, pensó para sí. – No podía quedarme de brazos cruzados.

No sabía si ella estaba al tanto de su pelea con su padre, pero por alguna razón le daba vergüenza que lo supiera, como un crío que no quiere decir que lo han regañado. Por eso, trató de cambiar de tema.

- Espero que, al menos, podáis asistir al torneo

Si no empezaría muy pronto a discutir con esa futura esposa suya, por sobreexplotar a Gwenivere. Suspiró. Cuanto más tiempo pasaba junto a ella, cuanto más crecían sus sentimientos, más duro se le hacía saber que era un imposible. Por eso ninguno de los dos terminaba de dar el paso.
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Re: 002 El regalo ||Arthur Pendragon||

Mensaje  Guinevere (Gwen) el Lun Feb 20, 2012 2:05 am

Gwen se limitó a sonreír, quizá no siempre se lo podía ver a Arthur Pendragon con esa seguridad que todos creían tener. Y eso era lo que a ella le gustaba que mostrara un poco de humanidad y de debilidad porque era un ser humano y como todos poseían sus dudas –Arthur- Se había olvidado por completo del protocolo, rara vez los sirvientes llamaban a sus amos por sus nombres, con Morgana solía hacerlo porque muchas veces se hablaban de igual a igual, aunque con ella tenía mucha mas confianza que con el príncipe –Sé que este año será difícil llegar a ganar el torneo. Estoy segura de que ganará el mejor- Le dedico una sonrisa que le decía claramente que el mejor con la espada y con las demás herramientas era nada más y nada menos que aquel príncipe –De igual manera, si no consigues este año la copa, no sólo Merlín se pondrá realmente feliz porque no tendrá que limpiar un nuevo trofeo. Si no que además te sentirás complacido de que haya ganado alguno de tus caballeros- Se quedo pensativa ante sus palabras, nadie se sentía bien después de perder y mucho menos alguien que siempre ganaba –Mejor, olvida mis palabras.- Asintió con la cabeza. Arthur estaba en todo su derecho de echarla de la habitación si no le gustaban las palabras que ella le estaba diciendo –Ten cuidado con Sir Kenneth- Le dijo despejando la sonrisa y convirtiéndola, inmediatamente en un rostro serio –No quiero hablar mal de tus caballeros, sabes que no lo haría- Frunció el ceño, realmente estaba preocupada porque había algo en aquel que no le gustaba, algo que con exactitud no podía decirlo –Pero hay algo en él que me perturba. Me confesó que quiere ganar el torneo pero algo me dice que existe algo más en sus palabras- meneó la cabeza, estaba haciendo mal, hablar de un caballero de Camelot era alta traición y más si lo escuchaba Uther Pendragon, quién tal parecía tener una buena conexión con el caballero –Lo único que te pido es que te cuides- Cuando decía aquellas palabras, se permitió posarle una mano en el ante brazo del joven príncipe -¿Lo harás?- Le pregunto con una mirada implorante.

-Pero tu buena pre disposición para con el pueblo de Camelot desató la ira del rey- Guinevere sabía exactamente todo lo que pasaba por el castillo, muchos caballeros estaban hablando del arresto del príncipe y si bien Guinevere no había ido a verlo porque se escapó de la prisión sin darle la oportunidad de verle, todos estaban al pendiente de la ira del rey Uther –Has hecho lo correcto, porque ahora todos los niños de Camelot se encuentran en buen estado. Gaius trato de mantenerlos, pero tu les has salvado la vida- Dejo escapar un suspiro, lo que venía a continuación le inflaría el ego al príncipe pero Gwen se había percatado pero era necesario para hacerle entender algunas cosas –Arthur, si alguna vez dudas de que no eres digno de llevar la corona, quiero que me prometas que pensarás en todas las hazañas que has logrado para salvar el reino de Camelot. Sé que serás un buen rey y que tendrás a alguien que te acompañara en tus decisiones y serán el uno para el otro- Dijo refiriéndose a las princesas, una de ellas era Lady Anna que aun no había tenido el placer de conocerla, pero que se rumoreaba que estaba en el castillo para contraer matrimonio con el príncipe, aunque no se sabía si esos rumores eran ciertos, por otro lado Morgana sospechaba de aquella mujer. También existía una nueva princesa, Lady Kendra, quién le había confesado abiertamente que se encontraba enamorada de Arthur y que este sentía lo mismo que ella.

Parpadeó para salir de sus pensamientos, mientras le alcanzaba una servilleta al príncipe –Lo intentaré. Morgana asistirá al torneo, así que yo también asistiré- Le sonrió alegremente porque iría exclusivamente a verlo a él, aunque Morgana no asistiera ella si iría. Recordó que le había prometido no develar el secreto, pero sentía la necesidad de compartirlo con Arthur –El otro día, Lady Morgana ha recibido una flor de un admirador misterioso- Se echo a reír, porque no era tan misterioso, al menos no para Gwen que sabía que se trataba de Merlín, aunque se lo saco más bien con muchas preguntas –Al menos la ha alegrado bastante, debido a el secuestro que ha tenido que padecer- Entre cruzó sus dedos sobre el delantal y colocó nuevamente el rostro de seriedad –Ella no recuerda nada pero ¿Han podido localizar quién ha podido ser?- Nunca había preguntado demasiado y recordaba que Merlín había hecho hincapié en que desde que Morgana había regresado estaba extraña.

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Re: 002 El regalo ||Arthur Pendragon||

Mensaje  Arthur Pendragon el Mar Feb 21, 2012 11:06 am

Le gustó que abandonaran el tratamiento. Era agradable poder mostrarse cercano con Gwen, y siempre le producía una sensación especial oír su nombre de sus labios. De igual manera, le agradó su sinceridad, ya que todo el mundo prefería decirle lo que quería oír. Incluso con Merlín, sentía que a veces no le era sincero, como si le ocultara algo.

Pareció ponerse nerviosa, como si temiera que su franqueza fuera mal recibida.

- No. Gracias por decirlo. Tienes razón, debería alegrarme de que ganaran mis hombres, en vez de preocuparme por mi derrota. Además, estoy seguro de que a Merlín le encantará, como tú dices – sonrió, tratando de controlar la cara de estúpido que se le ponía al mirarla.

Le extrañó la advertencia. Arturo sabía que Sir Kenneth tenia algo en su contra, pero aun así le confiaría su vida, como a todos sus caballeros. No necesariamente tenía que caerle bien a todo el mundo, y Arturo se contentaba con su fidelidad. Pero frunció el ceño tras lo que dijo Gwenivere. Tal vez debería ir con más cuidado. Si se lo hubiera dicho cualquier otro, esas palabras le habrían costado un gran precio, pues nadie debe meterse con el honor de un caballero. Pero había sido Gwen, y eso lo convertía en un testimonio fiable para Arturo. El príncipe apretó la mano que ella había colocado en su brazo al asentir.

- Lo tendré presente.

Se sintió avergonzado por que ella supiera todo lo que había pasado, pero había sido iluso creer que lo que ya era sabido por todo el castillo hubiera permanecido oculto para ella. Su vergüenza desapareció cuando ella siguió hablando, pues le dijo aquello que servía para aplacar sus más secretos temores. Se sintió reconfortado, pero no le gustó el final de su discurso. Había cierta tristeza en el tono de Gwen al hablar de su futura reina, como si supiese que no iba a ser ella. A Arturo le hubiera gustado poder asegurarle que llegarían a casarse, pero era algo que el rey jamás permitiría, y el príncipe se había pasado muchas horas autoconveciéndose de que no estaba enamorado de Gwen. Era una mentira, pero era la única opción, y lo que ambos les convenía, pues si su padre se enteraba a ella podían desterrarla.

En cierta manera, agradeció el cambio de tema. Siempre iba demasiado lejos con ella cuando estaban solos, y luego era mucho más doloroso recordar sus respectivas posiciones. Sin embargo tampoco le agradaba mucho hablar de Morgana, porque eso le recordaba su conversación con ella, y era algo que definitivamente quería olvidar.

- Aun no sabemos nada. Está claro, al menos para mi padre, y también para mí, que la magia tuvo algo que ver. Es lo único que explica que no la encontráramos durante tanto tiempo. Además, hay otra pregunta importante. ¿Por qué aparece un año después? No es que nosotros la encontrásemos Gwen; me temo que nunca habríamos dado con ella. Quizá el culpable murió, y por ello pudo liberarse. – dijo, sin mucha convicción. Quizá ocurrió algo tan horrible, que por ello Morgana no puede recordarlo. Si era así, no estaba seguro de querer que recordara. Quería ahorrarle a su amiga, a su hermana de otro padre, todo el dolor posible. – Está bien que reciba flores. Hay mucha gente en el reino que la quiere, y eso es lo que necesita ahora.

No pudo dejar de preguntarse quién sería ese admirador. Algo le decía que Gwenivere lo sabía.
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Re: 002 El regalo ||Arthur Pendragon||

Mensaje  Guinevere (Gwen) el Jue Feb 23, 2012 3:27 pm

Cuando Arthur habló, Gwen vio en él lo que todo el mundo realmente esperaba, ese sujeto que sería un buen rey cuando se planteara realmente serlo. Tenía corazón noble y por sobre todas las cosas se podía razonar con él. Como todo el mundo poseía defectos pero aquellos que si bien lo hacían ver un poco irritante, también se percataba de que eso lo hacía ver mucho más atractivo e interesante. Una sonrisa apareció en el rostro de la sirvienta –No le digas a Merlín que quizá no ganes el torneo, porque si no estará organizando una fiesta. No sólo para animarte si no porque no tendrá que limpiar otro trofeo- Guinevere sabía que si el sirviente, el fiel sirviente de Arthur hacía una fiesta, el único fin, por más que dijera que no era así, era para levantarle los ánimos a su príncipe –Por más que no te lo diga abiertamente, él te aprecia mucho, Arthur. Como todos en este castillo- Le dijo siendo lo más sincera posible, abriéndole una parte de su corazón, no quería decir demasiado por miedo al rechazo. Pensó por un segundo el primer beso, quizá todo había sido producto de un momento y nada más –Están todos muy emocionados por lo del torneo. Lady Morgana no habla de otra cosa y los caballeros también se encuentran estimulados por poder demostrarle a todos sus habilidades ¿También se presentaran los nuevos caballeros de Camelot?- Pregunto para tener algo mas en común cuando hablaba con el príncipe –Es una verdadera lástima que las mujeres no puedan anotarse al torneo. Algunas son mejores espadachines que algunos de sus caballeros, my lord- Sonrió al recordar que Morgana deseaba participar desde siempre, pero era imposible para las mujeres –Un buen ejemplo es Lady Morgana- Guinevere no era muy buena con la espada, lo admitía. Era preferible hacerlas que manejarlas.

Le sonrió cuando él prometió que lo tendría presente el hecho de no confiar tanto en sir Kenneth. Sintió que la mano de él se aferraba a la suya en señal de que realmente lo pensaría. Le agrado saber que Arthur era comprensivo y de buen corazón. Aunque el ser así quizá lo perjudicara en un futuro, donde alguien que tenía alma tan oscura, diferente a la del príncipe, pudiera envolverlo y de esa forma hacerlo caer “No, Arthur es muy inteligente” Pensó Gwen mientras no sólo le dedicaba una sonrisa, si no que además en sus ojos color chocolate mostraban cuan enamorada estaba de aquel príncipe y cuan difícil iba a ser llegar hasta él.

Frunció el ceño escuchando atentamente las palabras que este le estaba comunicando acerca del secuestro de Morgana. Tenía toda la razón, llevaba un año desaparecida ¿Cómo era eso posible? Y asintió con la cabeza , en algo estaba de acuerdo con Uther, esto se trataba de magia, como el mismo hecho de que ella no se acordara absolutamente de nada, aunque la vez que había charlado con Merlín, este le había comentado que ella estaba extraña y notó que el sirviente de Arthur se ponía nervioso cuando hablaba sobre su ama -¿Crees que el culpable ha muerto?- Le pregunto Gwen apoyando una mano sobre el respaldo de una de las sillas, tampoco quería ponerse demasiado cómoda porque aún era la sirvienta –Quizá mi comentario es algo desacertado, pero aquel que secuestro a Morgana, fue el culpable de que ella no recuerde nada. Si realmente se trata de magia, entonces también ha hecho con algún conjuro algo para que no den con él- Dijo Gwen convencida de que quizá se trataría de eso. No entendía porque los seres que tenían esos dones solamente querían hacerles daño al rey y al príncipe, pero recordó que a veces Merlín mencionaba que no todos usaban sus poderes para hacer el mal. No iba a decir que opinaba lo mismo que el sirviente de este porque sabía que no le iba a gustar en lo absoluto su comentario. Sonrió abiertamente –Es verdad ¿Le puedo aconsejar algo?- Pregunto Guinevere, tomándose algunas atribuciones que el príncipe estaba en todo su derecho de pedirle que se marchara -¿Por qué no la invita un día de pic nic a Lady Morgana? Eso la haría sentir un poco mejor, además sabe que ella lo aprecia mucho, my lord- Guinevere quería mucho a su ama y ella estaba dispuesta a mitigar cualquier dolor para que del rostro de ella apareciera una sonrisa, de esa forma Merlín podría disfrutarla.

-¿Participaran alguno de los caballeros del reino de Odín?- Pregunto la sirvienta realmente preocupada, aunque dudaba que el rey Uther les diera esa posibilidad. Tal parecía que Odín se encontraba realmente cegado y su único objetivo era asesinar a toda costa a Arthur Pendragon. En el rostro de Guinevere se hizo un cambio rotundo –últimamente siento que muchos quieren ver caer a Camelot y me pregunto ¿Por qué?- Desvió la mirada hacia su mano que seguía apoyada en el respaldo de la silla. Su padre, el padre de Gwen. Había cometido el error de aliarse con un mago, lo que lo condenó a una muerte segura.



Spoiler:
Off: Perdón por hacerla a Gwen bastante fría y distante pero me fije que en los primeros caps ella lo trata algo así, además no es de expresar con facilidad lo que siente. Me gustaría hacer algo más dinámica pero tengo miedo de que se vaya el pj para otro lado. Perdón Crying or Very sad
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Re: 002 El regalo ||Arthur Pendragon||

Mensaje  Arthur Pendragon el Jue Feb 23, 2012 7:32 pm

Arturo creía firmemente que en el mundo no podía haber nada más hermoso que la sonrisa de Gwenivere. Se sentía tan estúpido al mirarla, que era maravilloso. Tan sólo tenía que tener cuidado de que nadie le viera, tanto para que no pensaran que era un simple, como para que nadie le recordara que su relación con Gwen no podía ser.

Rió entre dientes pensando que eso es justamente lo que Merlín haría si él perdía: dar una fiesta. Después de cómo se había quejado aquella mañana, con todo eso de que quería un ayudante, un trofeo más le parecería una tarea horrible. Quejica. Pero Gwenivere debía tener razón: Merlín le apreciaba, de un modo extraño y muy cercano a la amistad, de la misma forma que Arturo le apreciaba a él (aunque si alguna vez tratara de decirlo en voz alta, se atragantaría y se cortaría la lengua).

- Supongo que sí. – repuso con un encogimiento de hombros. No podía quejarse: su gente le apoyaba más allá de las expectativas de cualquier príncipe; Arturo sólo se preguntaba si estaba a la altura de ese sentimiento.

- Hasta donde yo sé, se presentan todos los caballeros. Nadie quiere perdérselo, y algunos esperan a ese “misterioso caballero”, que ganó el año pasado. – Arturo rodó los ojos. Gwen y él sabían que ese caballero no era otro que el propio Arturo, de incógnito.

Arturo frunció el ceño. ¿Mujeres en el torneo? El príncipe no se consideraba machista, pero había ciertas cosas que una mujer no debía hacer, no estaba bien. El deber de un hombre era protegerla, y la mujer no debía arriesgar su vida en ningún campo de batalla. Además, luchar con una mujer sería humillante, sobretodo si perdía. Así le habían enseñado desde pequeño. Sin embargo…

- Sí, lady Morgana sí. – concedió con una sonrisa. Ella era muy hábil en el manejo de las armas; tanto o más que el propio Arturo. En más de una ocasión él le había confiado su retaguardia.

Gwenivere tenía su propia teoría respecto al secuestro, y Arturo se quedó callado, sintiéndose demasiado impotente como para responder. Le frustraba desconocer lo que había pasado, y le frustraba más aun no poder hacer nada.

- Un picnic es buena idea – Arturo recordó el reciente momento que habían pasado juntos a caballo. Ese recuerdo había quedado empañado por la mala noticia del “matrimonio” que habían planeado para él, pero había disfrutado de su compañía.

Volvieron de nuevo a un tema delicado: Odín. Arturo frunció el ceño.

- No lo sé. Supongo que pueden apuntarse, si quieren. – en cuanto al motivo de su odio, Arturo se lo guardó. A Gwen sólo le preocuparía más el hecho de que le recordara que él había asesinado a su hijo, y que por tanto el reino entero clamaba venganza. – Pero no debes alarmarte. – dijo al ver una expresión triste en sus ojos, que no supo entender - No son mejores que nuestros caballeros. Además, yo tengo ésta magnífica espada –sonrió de nuevo. - ¿Cómo sabías el tamaño adecuado?

Una vez, hacía un tiempo, cuando Morgana, Gwen Merlín y él habían luchado por la aldea de Ealdor, hogar de su sirviente, ella había fabricado armas para todos. Aunque Arturo tenía su espada, ella había hecho de repuesto, por si acaso. Pero le parecía increíble que se acordara.

OFF:
No estuviste fría, para nada. Perdona que me haya quedado un poco estúpido u.u
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Re: 002 El regalo ||Arthur Pendragon||

Mensaje  Guinevere (Gwen) el Sáb Feb 25, 2012 12:09 am

Una carcajada suave salió de los labios de la sirvienta, habían quedado impresionados con sir William de Deria que ganó el torneo del año pasado y que las mujeres de la corte habían quedado realmente impresionadas con aquel galán que era un ganado nato. Nadie sabía la verdad más que Merlín, Arthur y ella que le había prestado su casa para que se ocultara el príncipe y en donde al principio Gwen no entendía como diablos estaba metida en todo aquello. Merlín podía conseguir muchas cosas con tan solo una sonrisita –Sir William de Deria. Lo recuerdo ¿Qué habrá sido de él? Cuando se fue estaba, no sólo realmente entusiasmado, si no que al parecer había ligado a una muchacha de la nobleza- Guinevere se rió, tan solo pensar de que un granjero ahora podría llegar a estar casado con una noble le parecía realmente increíble, aunque si se enteraban de que todo era mentira lo más probable que el hombre corriera peligro –Se va a mermar cuando vean los buenos caballeros que hay ahora en competencia. Sir León está muy emocionado- Comenzó diciendo mientras le servía un poco más de vino al vaso medio vació del príncipe, ahora se sentía en confianza, aunque tampoco quería agobiarlo con palabras, porque sabía que Merlín le hablaba demasiado y no quería agotarlo –El otro día me lo he cruzado en la ciudadela, estaba acompañado de una hermosa dama- Abrió los ojos mientras ladeaba apenas el rostro, le parecía extraño que sir León se paseara con alguien a quién no conocía porque no se trataba de ninguna noble que viviera en Camelot –Ahora que lo pienso detenidamente, no la conozco a la mujer- Murmuro por lo bajo mientras dejaba la jarra sobre la mesa. ¿Quién podría ser aquella señorita ataviada con sus mejores prendas, hermosa hasta los lóbulos y por sobre todas las cosas acaparando toda la atención del caballero?.

La tristeza del recuerdo del padre de Gwen se disipo al mismo momento que Arthur mencionaba el regalo que ella misma le había dado. Le daba placer que él sintiera que podría servirle para algo, porque ese era el objetivo de aquel –Confieso que he secuestrado a Merlín para que me ayudará con ciertos detalles- Dijo Gwen mientras se encogía de un solo hombro, no le iba a decir que el sirviente del príncipe también lo había ayudado a decidirse entre una hermosa copa de plata o la espada, como tampoco le diría que ella tenía dibujada la espada que ahora Arthur tenía frente a él –Además mi padre tenía anotado todo y eso me ayudo, aunque él no era el herrero oficial- Su padre estaba obsesionado con los Pendragon y muchas veces se acercaba a donde guardaban las armas y se robaba algunas para tomarle las medidas, cosas que a Guinevere no le gustaba y cuando vivía la madre de ella, tampoco, reprochándole a Tom que si lo veían lo asesinarían por hurto, aunque por lo general los robos tenían una pena mínima que el uso de la hechicería. Pensar en el padre de ella le hacía poner melancólica y no quería que Arthur percibiera eso en el aire.

Se fijo que ya era tarde y que quizá Morgana la estuviera buscando –Sire ¿Puedo retirar los platos?- Le pregunto alejándose de la silla y está vez ocupando el papel que le pertenecía que era el de ser una sirvienta. En la cabeza de Gwen se le aparecía el hecho de tener que conocer a su nueva ama, que de seguro también esperaba que la sirvienta apareciera en algún momento del día, no quería tener problemas con Uther Pendragon y mucho menos con la nueva recién llegada –Si me disculpa, me retiraré- Y tras dedicarle una sonrisa y una reverencia. Guinevere abrió la puerta y se marcho.



Spoiler:
Perdón por terminar el rol. Pero más adelante te pediré otro Very Happy Un abrazo

ROL FINALIZADO
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Re: 002 El regalo ||Arthur Pendragon||

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